
Padre Dios, ten piedad de aquellos que comienzan el día con mucha dificultad. Dales la fe y el optimismo que necesitan para no desistir de sus metas. Si tan solo pudieras darles la motivación para que no se rindan tan fácilmente. Cuida con esmero sus corazones y líbralos de cualquier tentación que pueda hacerlos tropezar ante los desafíos. Dales valentía y la voluntad de aferrarse a Ti pase lo que pase.
Que mi deseo y sed de tu presencia sean lo único que me haga falta. Llena mi vida de tu amor para que pueda seguir buscando y utilizando tus sabios consejos para moldear mi personalidad y que poco a poco mi vida se convierta en una conversión sin fin.
Señor de mi corazón, quiero entregarte esta mañana a toda mi familia, para que los bendigas, los guardes de todo mal y los libres de tentaciones. Si alguno de ellos está enfermo, sé el sanador que pueda restaurar su bienestar físico y espiritual y concederles un día feliz y lleno de esperanza.
Dales mucha serenidad para que comprendan que, aunque permitas que ciertas cosas desagradables entren en sus vidas, no los defraudarás ni a ellos ni a nadie más. En esos momentos difíciles, pueden contar con tu llamado a la fuerza de la oración entre hermanos.
Gracias, Padre Bendito, porque sé que escucharás mi oración. Por favor, ayúdame a aprovechar al máximo todo lo que tienes para ofrecer y a recordar estar siempre agradecido contigo, en los buenos y en los malos momentos. En el nombre de mi devoto amigo Jesús, te hago todas estas peticiones.
Amén.
