
A lo largo de este día Padre amado, guárdame, cuida de mí y sé mi escudo, liberándome de toda injusticia, engaño y tentación adversaria que parezcan cosas buenas pero que no lo son. Dios Todopoderoso, por favor ayúdame a identificar las cosas que te deleitan para que pueda hacerlas.
Dios mío, entregué mi existencia entera a tu autoridad, a tus enseñanzas y a tus directivas. Estás plenamente consciente tanto de mis angustias como de mis fortalezas. Padre hermoso, sabes lo que necesito antes de que lo diga, y tengo fe en que me darás lo que pido.
Ayúdame a ser más espiritual, a orar más frecuentemente y a hablar contigo para que pueda comprender lo que requieres de mí. Haz de mí un vehículo para difundir tus enseñanzas a otras personas que no han tenido la oportunidad de conocerte y que puedan ver que eres la fuente de todas sus bendiciones y el centro de su existencia. Dios mío, me levanto y me preparo para comenzar el día contigo a mi lado. Voy a comenzar a vivir con mucha ilusión, optimismo y esperanza, sin preocuparme por el futuro y con mucha fe en tus planes. En el nombre de tu hijo Jesús, nuestro único Señor y Salvador, hago todas estas peticiones.
Amén.
