
Me inclino ante ti esta primera mañana del año, Señor de la tierra, Padre amado y Dios nuestro, para expresarte mi sincero agradecimiento por el don de la vida. Te agradezco tu amor, que es tan grande que permite a tu hijo superar el cansancio de ayer y me prepara para afrontar un nuevo día.
Gracias, Padre Celestial, por tu infinita misericordia y por el hecho de que nunca consideras mis defectos ni mis errores. Has hecho una obra asombrosa en mi vida y los desafíos que has puesto en mi camino son un medio para que me reveles tu grandeza. No dejes que el mal llame a mi puerta esta mañana; en cambio, acércate a mí como un pastor cuida a sus ovejas.
Estoy muy agradecido por todos los regalos que me has dado esta mañana y por este nuevo año que está iniciando, mi Dios. Tus regalos son infinitos y siempre pondré tu nombre fuerte en lo más alto de mi lista de prioridades. Ayúdame a completar todos mis planes para hoy. Mi querido Señor, te entregué todo y puse mi existencia entera a tus pies.
Por favor, bondadoso Señor, aleja todo peligro y maldad de mi vida y dame la oportunidad de compartir tu mensaje con los necesitados para que pueda ser un reflejo de tu amor y la herramienta que necesitas para seguir adelante con tu trabajo.
Amén.
