
Todo lo bello y lo malo que hay en mí, así como los deseos de mi corazón y las posibles preocupaciones, todo lo sabes, Padre Bendito. Por eso te suplico que alivies mi sufrimiento y me ayudes a superar cualquier enfermedad o problema doméstico que me esté agobiando.
Tú eres el mayor refugio para mis problemas y el consuelo que necesito cuando las cosas no salen como yo esperaba. Dame paciencia, Dios Divino, para que no me dé por vencido cuando mis metas tarden en materializarse. Dame la seguridad de que no es el momento oportuno y que Tú me darás lo que necesito.
Quisiera pedirte esta mañana por mi familia y por aquellos que ocupan un lugar especial en mi corazón. Te suplico que estés con ellos y que puedas hacerles el favor que piden. Que todas tus bendiciones sean derramadas sobre ellos si son merecedores de tu gracia. Que mi casa sirva como un recordatorio de tu amor inquebrantable y un espejo de la paz que deseas que exista en el mundo.
Padre celestial, te entrego todo. Por favor, no me abandones hoy en ningún momento. Te entrego mi casa, mi alegría y mi tristeza. Con tu bendición, ahora estoy preparado para comenzar el día.
Amén.
