
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres.(Salmo 32)
Señor Jesús, Hoy abro mis ojos con el corazón lleno de tristeza, tengo muchos problemas que han perturbado la mente y no me dejan ver la solución, pero sé que tengo que refugiarme en ti, que nunca me desampararás.
Padre, tus designios son órdenes para mí, y a pesar de que muchas veces no logro comprender porque suceden las cosas, sé que todo pasa por alguna razón y que nunca me darás una prueba que no pueda superar ni un dolor que no pueda soportar.
Padre, tengo fe que me ayudarás y protegerás a mí y a los míos en este horrible momento por el que pasamos. Que sobreabundarán bendiciones en mi vida y que daré testimonio de tu infinito amor.
Amén.
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