Padre Amado, Dios de la Paz que sobrepasa todo entendimiento, me encuentro ahora en un momento de intensa agitación y terror. Mi corazón late aprisa, la respiración se me escapa y siento que el pánico me inunda por completo.
En este instante de debilidad, clamo a Ti, mi roca y mi refugio. Te ruego que detengas este miedo que me paraliza y me impida ver Tu luz.
Sé que Tú eres más grande que esta sensación abrumadora; sé que Tu poder es infinito y puede calmar hasta la tormenta más violenta, incluso la que ruge dentro de mi pecho.
Cubre mi mente y mi cuerpo con Tu Espíritu de Serenidad. Que Tu mano se pose sobre mi frente y disipe la neblina del terror. Dime que estoy seguro/a, que no estoy solo/a y que este momento pasará.
Te entrego el control de mi respiración, de mis pensamientos acelerados y de cada músculo tenso. Ayúdame a soltar la urgencia y el control que me exigen mis miedos.
Recuérdame que Tú eres mi ancla y que puedo aferrarme a Ti hasta que esta ola de pánico pase.
Dame la fuerza para resistir, la fe para confiar y la calma profunda para volver al presente.
Que Tu amor me envuelva y me dé la certeza de que soy valioso/a y estoy a salvo. En Tu nombre, recupero mi paz.
Amén.

