
Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios.
En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre?(Salmo 55)
Padre, Hoy imploro tu santa protección, porque los enemigos del alma quieren perderme y las dificultades que se me presentan son muy grandes. Aleja, Señor, todo mal y peligro de mi vida para poder seguir adelante con mis proyectos y mis metas, siempre junto a ti.
Señor, invoco tu santo nombre porque sé que a ti te teme el mal, y que tu poder aleja todo lo maligno. No permitas que sobre mí caiga ningún peso de envidia, odio y maldad, por lo contrario, rodea mi vida de amor, paz y esperanza.
No temo a la acción del hombre, porque tú, mi Dios, eres mi guía, escudo y fortaleza. Invoco tu Santo nombre esta mañana, Hoy y siempre.
Amén.
