Señor Jesús, tú que en tu pasión conociste profundamente el sufrimiento físico y la fragilidad humana, pongo ante ti este dolor que hoy siento en mi cuerpo.
Tú que sanaste a los enfermos y diste consuelo a los afligidos, te pido que pongas tu mano poderosa sobre mí. Te ruego que me concedas el alivio que necesito, que calmes esta molestia y que tu paz inunde mi ser.
Padre, si es tu voluntad, quita de mí este dolor; pero si debo pasarlo, te pido que me des la fortaleza, la paciencia y la sabiduría para unir mis padecimientos a los tuyos en la Cruz, confiando plenamente en que tu amor es más grande que cualquier sufrimiento.
Confío en tu misericordia y me entrego a tu cuidado, sabiendo que tú eres mi médico divino.
Amén.

