Devoción a San Judas Tadeo

“Judas” es una palabra hebrea que significa: “alabanzas sean dadas a Dios”.  Tadeo quiere decir: “valiente para proclamar su fe”

El Apóstol Judas Tadeo, “el hermano de Santiago”, era probablemente el hermano de Santiago el Menor, se lo menciona así por la notoriedad de Santiago en la Iglesia primitiva “¿No es éste -se preguntan maravillados los habitantes de Nazaret, ante la fama que acompaña a Jesús- el carpintero… el hermano de Santiago y de Judas?”.

Después de la Ultima Cena, cuando Cristo prometió que se manifestaría a quienes le escuchasen, Judas le preguntó porqué no se manifestaba a todos. Cristo le contestó que El y su Padre visitarían a todos los que le amasen: “Vendremos a él y haremos en él nuestra morada” (Juan, 14, 22-23). No sabemos nada de la vida de San Judas Tadeo después de la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo.

Se atribuye a San Judas una de las epístolas canónicas, que tiene muchos rasgos comunes con la segunda epístola de San Pedro. No está dirigida a ninguna persona ni iglesia particular y exhorta a los cristianos a “luchar valientemente por la fe que ha sido dada a los santos. Porque algunos en el secreto de su corazón son… hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Señor Dios en ocasión de riña y niegan al único soberano regulador, nuestro Señor Jesucristo”. Es una severa amonestación contra los falsos maestros y una invitación a conservar la pureza de la fe. Termina su carta con esta bella oración: “Sea gloria eterna a Nuestro Señor Jesucristo, que es capaz de conservarnos libres de pecados, y sin mancha en el alma y con gran alegría”.

San Judas Tadeo es uno de los santos más populares a causa de los numerosos favores celestiales que consigue a sus devotos que le rezan con fe, especialmente en cuanto a conseguir empleo o casa. San Brígida cuenta en sus Revelaciones que Nuestro Señor le recomendó que cuando deseara conseguir ciertos favores los pidiera por medio de San Judas Tadeo.

al verlo como el santo al que nadie le pedía, comenzaron a hacerle sus peticiones, calculando que tenía pocos asuntos que atender. Además, en Estados Unidos la devoción a este santo se extendió tras la depresión de 1929 y se volvió el santo predilecto de los migrantes europeos, que lo llamaron el ‘santo de las causas difíciles’.

En México, en la década de 1980 la devoción a san Judas comenzó a atraer a más y más jóvenes, que prontamente se acogían a su protección. Actualmente, el día 28 de mes —pero principalmente el 28 de octubre– miles de católicos se reúnen en la iglesia de San Hipólito y San Casiano, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, para rendirle devoción.

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