
El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.»(Salmo 49)
Señor Jesús, bendito sea tu santo nombre, Hoy quiero alabarte, bendecirte, adorarte y glorificarte, porque Tú eres grande y misericordioso, porque son inmensas las bendiciones que derramas sobre mi vida hoy y cada día.
Padre amado, Hoy declaro un día de alegría, porque a pesar de las adversidades tu siempre estás a mi lado y me ayudas a levantarme y a entender que, quizás las cosas que yo quiero en mi vida no son las mejores para mí.
Amantísimo Señor, Hoy es un día que quiero dedicar a glorificarte, gracias Señor por tu inmensa misericordia y porque sin ti, mi vida no tendría ningún sentido.
Gracias Señor, gracias.
Amén.
