
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos;
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.(Salmo 1)
Padre, Hoy me levanto con un sentimiento de culpa y arrepentimiento por todas mis fallas y errores, esos que me han hecho apartarme de ti y de tus mandatos, hoy vengo con mi corazón arrepentido.
Señor, Hoy vengo a implorar tu presencia en mi vida, vengo a pedir tu perdón. Estoy realmente arrepentido de corazón y tengo la firme convicción de no volver a pecar ni fallarte.
Crea en mí, Padre amado, un corazón puro y bueno, ese que vaya siempre sobre tus leyes y mandatos, haciendo buenas obras, ayudando a mi prójimo y alabando siempre tu santo y bendecido nombre.
Amén.
