Oración de un enfermo abandonado

Feliz el que se acuerda del pobre y del débil, en el día malo lo salvará el Señor; el Señor lo guardará, lo mantendrá con vida y feliz en esta tierra: no lo dejarás en manos de sus enemigos.

​​El Señor lo acompaña en su lecho de dolor y le arregla la cama mientras está enfermo. Yo dije: «Señor, apiádate de mí, sáname porque he pecado contra ti». Mis enemigos me desean lo peor: «A ver si se muere y ya no se habla más de él». Si alguien viene a verme, habla por hablar, pero se informa para dañarme; apenas está fuera, esparce sus rumores. Mis enemigos se juntan y cuchichean, mientras comentan mi mal: «Este ataque no es una cosa buena, cayó a la cama para no levantarse». Hasta mi amigo seguro en el que yo confiaba, que mi pan compartía, se ha vuelto en contra mía.

​Pero tú, Señor, ten piedad de mí, ponme en pie, que quiero pagarles con lo mismo. Que mis enemigos no canten victoria, y reconoceré que me valoras. Tú me asistirás, Señor, porque no hay falta en mí, y me mantendrás en tu presencia para siempre. ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre y para siempre! ¡Así sea!».

Descubre más desde Oraciones Cristianas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo