
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.(Salmo 129)
Señor Jesús, Hoy me levanto con algo que atormenta mi mente y mi corazón y que me hace sentir abrumado, ayúdame a sentir tu santa presencia para sentirme seguro en ti.
Padre amado, escucha hoy el clamor de mis súplicas, atiende a mi llamado desesperado y con tu infinito poder ayúdame a salir de este duro momento. Contigo puedo ver la luz en medio de la oscuridad y la salida a todo problema. Tú eres la respuesta a toda pregunta.
Hoy me siento caminar por sendas oscuras Señor, pero no voy a temer, porque sé que estoy contigo, y sé que me defenderás, me protegerás y me alejarás de todo mal. Todos mis problemas se resolverán si estoy junto a ti.
Amén.
