Dios mío, la noche ha caído sobre mi hogar y después de esta larga prueba me arrodillo ante ti para agradecerte por permitirme vivir estos momentos y pedirte que me concedas descansar en paz mientras me siento abrumado y cansado. Ha sido un largo día. Señor Jesús, sin olvidar que este es tu mes y la noche buena de tu nacimiento esta por llegar.
Señor misericordioso, aunque el día no salió como esperaba, todavía quiero agradecerte porque siempre estuviste ahí para mí en esos momentos, tomando mi mano y evitando que me desmayara o cayera en tentación mayor. Gracias bendito Dios por no ver los errores que pude haber cometido, sino ver que me esfuerzo por ser mejor cada día.
Te pido perdón porque este día me siento frustrado, me siento abrumado y las pruebas que enfrento están mucho más allá de mis capacidades. Padre Celestial, me acerco a ti, porque no tuve las fuerzas necesarias para enfrentar mis problemas, porque me di por vencido sin luchar, porque no confié en Ti para luchar por mi.
Te agradezco porque a pesar de todas las debilidades, no me juzgas, al contrario, me ayudas a ser una mejor persona, me diste tu amor con todo tu corazón, me diste la esperanza que necesitaba para conocerte. Estás a mi lado y no me abandonas nunca.
Amén.

