Padre amado en esta noche tienes mi más sincero agradecimiento por todas las bendiciones que has otorgado a mi familia. Hasta ahora los habéis cuidado y protegido cuando regresaban a casa. Gracias por mi carrera, estudios o trabajo que me permitan avanzar en mi desarrollo profesional.
Estoy agradecido por mi familia que estamos unidos y TU nos mantiene fuertes a pesar de nuestras diferencias. Permítanos llevar nuestro testimonio auténtico y vivo como su modelo fe, donde quiera que vayamos, sirviendo como sus mensajeros de paz y amor.
Te ruego, con gran pesar, que tengas paciencia conmigo por mis luchas, mi enfermedad, mi falta de finanzas y cualquier problema familiar o profesional futuro. Por favor, no permitas que mis pensamientos descansen. Dame la libertad de considerar cuidadosamente cada situación y elegir el mejor curso de acción para resolverla.
Si es tu voluntad, quiero ofrecerte todo lo que tengo. Buenas noches, querido padre. Por favor cuídame y concédeme el descanso que necesito para revitalizarme. Estoy extremadamente cansado. Señor, quédate aquí, en el nombre de Jesús, Amén.

