Me estoy preparando para salir de mi casa para realizar mi trabajo diario, Señor Jesús, pero antes de hacerlo debo orar y pedir tu santa protección.
Te ruego, Padre Celestial, que nos rodees a mí y a mi familia con tu ejército de guerreros y ángeles guardianes. Que triunfen en todo conflicto, mental y físico, y que tú aparezcas ante ellos como un gigante formidable. Por favor, no permitas que nada ni nadie intente lastimarme a mí ni a nadie más en mi familia, Padre Amado.
Santo Padre, concédeme regresar sano y salvo a casa para estar con mis seres queridos y que nunca deje de agradecerte.
Espíritu del Señor, Tú guías el camino, facilitando mi camino y asegurando mi triunfo. Estoy saliendo a la calle con total fe y confianza porque estoy en estos momentos bajo la protección de tu Divina Presencia. En ti pongo mi confianza, Señor, sabiendo que tu Espíritu me sigue, facilitando mi camino y proporcionándome la tranquilidad de que llegaré sano y salvo a casa. Sé que la Divina Providencia me protegerá, por eso sigo adelante con total fe y confianza en ti, Señor.
Me siento seguro y contento cuando me pongo bajo tu guardia.
Amén.

