
Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. (Salmo 18)
Señor, Dios Padre, hoy vengo a pedirte que tus Leyes sean la vida manifestada entre el Cielo y la Tierra, que la Ley del Propósito Divino se impregne como luz en nuestras células y que las Leyes Celestiales sean una expresión de las Leyes en la Tierra.
Padre amado, te pido que ayudes a que me consagre todos los días a tu Ley Mayor. Que el Espíritu Santo sea el camino para vivir los Sagrados Mandamientos. Que a través del Sacratísimo Corazón de Jesús nuestras almas encuentren la vivencia de las Leyes Divinas. Que la humanidad sea redimida y perdonada por la Misericordiosa Ley.
Que en ti, Padre Celestial, vivamos por siempre la Ley Eterna de Su Gracia.
Amén.
