
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos
Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres. (Salmo 48)
Señor, hoy es un buen día para proclamar tu nombre y pedirte tu santa protección.
Padre amado, crea en mí un corazón noble, puro y bueno, que permita amar a mi prójimo y a perdonar las ofensas así como tú perdonas mis errores. Crea en mí un espíritu bueno, lleno de paz y de amor y permíteme ver la luz de tu esperanza.
Regálame hoy un día maravilloso y con tu manto protector guía mi camino y aléjame de todo peligro y de todo mal.
Te lo pido de corazón.
Amén.
