Gracias Padre Celestial por permitirme pasar un día más a tu lado. Agradezco que me hayas permitido disfrutar de una noche de sueño tranquilo, que ayudó a aliviar el cansancio de mi cuerpo. Mi Señor, estoy tan lleno de sueños y esperanzas mientras me preparo para comenzar el día.
Eres mi Dios; ¿Cómo puedo agradecerte por crear todo hermoso e impecable? Si tu amor ha estado conmigo desde el día en que nací, ¿cómo no soy bendito? Agradezco las bendiciones que me has otorgado; Agradezco que seas el único que realmente puede hacerme feliz; y agradezco su inquebrantable protección.
Padre Bendito, te suplico que me concedas la sabiduría para tomar decisiones sabias ante las opciones y que me inculques mucha cautela en mi vida. Que mis decisiones provengan de tus instrucciones y de los valores que me enseñaron en casa.
Gracias Padre, porque sé que me cuidarás, me protegerás en todo momento y nunca te rendirás. Señor, por favor ayúdame a cumplir tus promesas, mantén mi fe y dame amor para dar a los más necesitados.
Ahora que ha llegado el día, querido Dios, sé que has escuchado mi súplica y me darás un día maravilloso para vivir. Guíame y guíame por los caminos correctos. En el nombre poderoso de tu Hijo, Jesucristo, hago todas estas peticiones.
Amén.

