Padre magnífico, siento el suave toque de tu cálida mano mientras acaricia mis mejillas a través de la suave luz que dejaste entrar a mi habitación esta mañana. Este hermoso gesto de cariño hacia mí me motiva a expresarte hoy mi gratitud por el primer acto de amor que planeaste para mí.
No quiero nada más que poner una sonrisa en tu rostro impecable hoy a través de mis obras. Gracias Padre por todo lo que haces. Tus creaciones son magníficas, pero lo que realmente me sorprende es cuánto más amoroso eres al dejarme despertar y verte.
Saber que puedo acudir a Ti y sentirme obligado a expresar mi gratitud por la magnitud de Tu bondad y la grandeza de Tu bondad es una maravillosa bendición. Gracias Señor por permitirme ver y tener conmigo una vez más a las personas que más amo en este mundo. Son parte esencial de mi vida, y también puedo saber que estás a mi lado en este nuevo amanecer.
Agradezco haber podido descansar y despertarme bajo un techo seguro, todo gracias a su atenta mirada. Te estoy agradecido porque todo lo que poseo y lo que poco a poco voy creando dentro de mí hasta este momento son el resultado de tu labor celestial. Agradezco que se haya tomado el tiempo para contarme todos los detalles sobre lo maravilloso que será este día para mí.
Amén.

