Quiero hablarte hoy, Dios maravilloso de mi vida, para expresarte mi gratitud por este amanecer deslumbrante que me pintaste con tantos entresijos. Simplemente no hay comparación con su creación: es la mejor obra de arte que jamás haya existido en la Tierra. Gracias, Señor, por el regalo de la vida que me inspira a comenzar este maravilloso día con un fuerte sentido de convicción y por tan invaluable regalo para mis ojos.
Las palabras no pueden expresar lo agradecido que estoy por todas las bendiciones que esta nueva conciencia ha traído a mi vida. Te ofrezco esta oración, Padre maravilloso, con la esperanza de que sea escuchada. Hago esto con la mayor humildad y sinceridad, oh Señor. Para poder vivir como Tú me has pedido, quiero tener toda la confianza y esperanza que necesito.
Gracias, Dios amado, por permitir que conviva lo apropiado y esencial para mi hogar, y por despertar rodeado de las hermosas criaturas que alegran mis días. Agradezco mi cuerpo y mi intelecto, que están abiertos a recibir alimento de tu omnipotente presencia. Agradezco tu cariño, que se nota en todo lo que hoy estás haciendo por mí. Muéstrame cómo vivir para que Tú, y no yo, seas quien resida y refleje Tu amor en mis hermanos.
Señor mío, que la mañana que me brindas sea muy beneficiosa para mí y me ayude a fijarme en ti y reconocerte en cualquier circunstancia que enfrente. Que pueda verte en el mundo natural, en aquellos que me conocen y están cerca de mí, y sobre todo, Señor, en aquellos que te conocen pero te necesitan y no saben cómo llegar a Ti y tomar decisiones que les traerá una felicidad fugaz.
Amén.

