La luna nos ilumina, mi querido Padre. Me has permitido llegar a este punto de mi vida y soy consciente de que tienes un plan maravilloso para ello. Te doy gracias, Señor, porque eres el único que verdaderamente me ama y se preocupa por mí.
De todo corazón quiero agradecerte Rey de Reyes por permitirme disfrutar de la compañía de mi familia por un día más. Agradezco al Señor por mantenerme estable durante todo el día y por nunca dejarme caer.
Padre, por favor libérame de las preocupaciones terrenales y ayúdame a evitar expresar opiniones antes de que tenga suficiente información o apoyo. Dame la oportunidad de aprender algo nuevo cada día y no permitas que me vuelva arrogante.
Te pido, mi hermoso padre, que si es tu voluntad, nos concedas a mí y a mi familia una noche tranquila. Te agradezco todo esto y te lo pido en el nombre de Jesucristo. Que esta noche puedo quedarme dormido. Que mi cuerpo pueda obtener la energía y salud que necesita para recuperar toda la energía que perdí este día.
Amén.

