Magnífico Niño Jesús, eres nuestra fuerza y nuestra esperanza mientras caminamos por un camino difícil. Tú eres quien nos mantiene en marcha. Quiero dejar a mis hijos frente a tu santa presencia por todo esto.
Los hijos que me has dado son personas de valor incalculable, llenas de amor y talento. Son seres asombrosos que me traen un sinfín de alegrías y recuerdos que durarán toda la vida. Por eso, Señor, estoy tan agradecido de poder ser su padre y su madre. Nada es más consolador que el amor de mis hijos.
Por favor, Dios, ayuda a mis hijos a poder distinguir entre el bien y el mal, a evitar compañeros negativos que sólo quieren verlos fracasar, a tomar decisiones sabias y evitar meterse en problemas o peligros, y a saber cuándo decir no y cuándo decir que sí. Santo Dios, sabes cuánto me preocupo por mis hijos. Manténlos seguros y enséñeles a caminar correctamente.
Amado Rey, aunque cuando sean jóvenes puedan encontrar diferentes tentaciones, te ruego que les guardes de hacer el mal y los moldees como personas decentes.
Jesús, sé que aquellos que no te conocen enfrentarán muchas dificultades, pero aquellos que claman tu nombre nunca se sentirán culpables. Te pido que tu preciosa sangre cubra a todos mis hijos, y que ellos escuchen tu lección y la obedezcan en medio de cualquier desafío.
Hazte cargo de cualquier desobediencia, rebelión o comportamiento en general para que puedan desarrollar un carácter coherente con el tuyo.
En el nombre de Jesús.
Amén.

