Saludos, Dios Todopoderoso. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para hablar con usted antes de que el cansancio del día haga que mi cuerpo se duerma. Te agradezco, Padre, porque nunca dejas de cuidarme y protegerme de cualquier daño.
Quiero soltar todo lo que pesa en mi corazón, incluidas las dudas y los pensamientos negativos que intentan impedirme conciliar el sueño. Mi dulce Señor, quiero entregarme al descanso sabiendo que tú una vez más te asegurarás de que tenga tranquilidad.
Oh Padre Celestial, eres bendito por siempre y, pase lo que pase, seguirás siendo el Rey que puede lograrlo todo mediante la humildad del servicio. Porque sólo Tú tienes la capacidad de hacer sonreír a los corazones afligidos que te buscan.
Mi Señor, quédate conmigo y sé mi luz durante esta noche oscura. Necesito que puedas dormir bien y tener la esperanza de que mañana nos volveremos a ver. Todo esto se hace en el nombre y amor de Tu Hijo Jesús.
Amén.

