
Padre, reconozco que todo lo que nos has dado y seguirás brindándonos proviene de tus puras manos. Por tanto, concédenos el poder que necesitamos para exaltar tu nombre en la tierra y en el universo y elevar al cielo cada mañana alabanza.
Padre Celestial, tengo una lista de planes para poder honrarte en cada uno. Sin embargo, si las cosas se ponen difíciles, ten paciencia conmigo y ayúdame a darme cuenta de que todo sucede por una razón y que todo está bajo tu control.
Concédeme la capacidad de vivir y compartir con un gran número de personas. Además, por favor concédeme la capacidad de sonreír ante la adversidad porque sé que todo lo manejarás a tu tiempo y que no necesito preocuparme porque lo único que importa es tu amor, tu victoria y tu presencia.
Qué santo eres, Dios. Creo lo que dices y me aferro a las promesas que me has hecho, esperando que se cumplan en el momento perfecto. En el nombre de Jesús, Padre celestial, comienzo mi día con la vista al cielo y las manos listas para ayudarte en todo lo que Tú requieras de mí. Por favor, quédate conmigo porque te necesito.
Amén.
