
Padre bondadoso, una vez más es de noche y me arrodillo frente a ti, Señor, para ofrecerte mi más sincero agradecimiento por tu amor infinito, que impregnó todo mi día y me colmó de bendiciones en todo lo que hice a lo largo de este día agotador. Todo lo que quiero ahora es dormir bajo tu vigilancia para que cuando despierte, mis ojos estén llenos del optimismo de mi sueño.
Muchas gracias Señor por darme tanto para vivir hoy. Realmente te aprecio por los maravillosos momentos que me has brindado; Me han hecho sonreír mucho y me han regalado recuerdos maravillosos. También quiero agradecer los momentos difíciles y los que me conmovieron hasta las lágrimas.
Vengo a pedirte perdón, Señor, por las cosas que hice y que no te satisficieron del todo, porque quizás una vez no respondí a un pedido de un hermano en Cristo. Hago esto con un corazón culpable.
Nunca dejaré de agradecerte esta noche, Señor, por cuidar de mi familia y de mí cuando regresé a casa. Te pido tu bendición para mi casa y que nos des un día más para pasarlo contigo y con ellos, conversar y buscar mejores respuestas a los problemas que pesan cada día en nuestra mente y corazón.
Amén.
