
Ha llegado la noche, hermosa creadora del cielo y de la tierra, y junto con esta pequeña oración que elevo al cielo, me dispongo a expresar mi gratitud por el día que ha llegado a su fin. Ahora puedo continuar, anticipando el regalo de un nuevo amanecer.
Te doy gracias Dios por todas tus bendiciones y experiencias, porque en cada una de ellas tú apareciste e iluminaste cada movimiento que hice y cada paso que di como las estrellas de esta noche. Siempre has velado por mí a lo largo de mi vida, protegiendo mi integridad de las amenazas que trae consigo el mundo exterior.
Estar aquí en tu presencia, mi amado Señor, se siente muy lindo. Te ofrezco hoy mis oraciones, para que Tú las escuches y respondas en mi vida. Santo Dios, quédate conmigo. Por favor, protégeme de todas las amenazas y tentaciones que pretenden arruinar mi sueño.
Señor, por favor ven a ayudarme. Necesito que cubras cada área de mi casa y la vida de quienes allí habitan con tu manto invaluable. Dios mío, por favor no permitas que nos pase nada malo. Quiero estar contigo para siempre y esperar cual sea tu voluntad para mi vida. Por favor ayúdanos a poder descansar sabiendo lo misericordiosos que son tus brazos.
Amén.
