
Señor de mi vida, esta mañana mi alma comenzó a orar y estoy de rodillas agradeciéndote por todo el amor que infundes en este mundo. Agradezco esta mañana en la que siento que el aliento de vida vuelve a llenar todo mi cuerpo.
Llena todos los espacios de mi corazón con tu presencia esta mañana, tal como lo hiciste la noche anterior, para que pueda dormir bien y recargar mi cuerpo para poder lograr todo lo que me ayude a alcanzar mis metas.
Agradezco tu infinita misericordia. Padre Bendito, magnifica mi alma delante de ti y trae a este nuevo día nuevas alegrías, sonrisas y experiencias que me inspiren a ser siempre un hijo agradecido.
Quiero que sepas que para que todos mis planes se cumplan esta mañana, necesito de ti y de tu gloriosa bondad. Iluminad con la luz del sol este nuevo camino que habéis trazado para la santidad, donde el amor, la misericordia y la paz son los protagonistas principales.
Amén.
