
Señor y Padre, por favor no me permitas mirar a ningún otro lado esta mañana. Quiero saber cuándo estar en silencio dentro de mí para poder prestar atención a lo que tienes que decir. Por favor concédeme la capacidad de saborear cada momento de este hermoso día y la capacidad de verte en todo, por pequeño que sea.
En esta mañana, quisiera pedir tu bendición para mi familia. Te suplico por todas las tareas que van a realizar y por su vida, para que seas siempre el centro de todo lo que ellos han sido y serán. Permíteles estar constantemente agradecidos por toda la bondad que les brindas y por todo lo que aspiran a lograr; no dejes que las emociones hagan que te pierdan de vista.
Dios bendito, profundiza mi fe para que siempre pueda ponerte en primer lugar y confiar en Ti. Pido que esta mañana sea muy fructífera y que todos mis hermanos y aquellos que se han alejado un poco de tu presencia compartan esta fe que te pido.
Dios hermoso, quiero venir a buscarte cada vez más. Por favor, haz posible que te vea en los rostros de mis seres queridos (mis padres, mis hijos, mis amigos), en las sonrisas de los jóvenes e incluso en el dolor de los más vulnerables.
Amén.
