
Divino Dios, llena a todos de bondad, esperanza y sol. Evita que el mundo se vuelva más oscuro o más contaminado por el mal o la indiferencia. Que podamos vivir en armonía, respetarnos unos a otros y mantener la sensibilidad que nos hace más humanos.
Aprecio muchísimo la familia que me regalaste. Te ruego que los cuides bien y que no ignores sus necesidades ni su dolor. Sálvalos del peligro del enemigo y protégelos de las tentaciones y pensamientos negativos que les impedirán apreciar este regalo del amanecer.
Ayúdalos a romper ese caparazón si alguno de ellos lleva algo dentro que los esté lastimando lentamente. Padre Bendito, ya no deben tener miedo de revelarte sus heridas para que Tú los cures.
Gran Dios, he dedicado toda mi vida a hacer realidad este día. Pongo mi confianza en ti para escuchar lo que tengo que decirte y seguir enviándome días maravillosos. En el nombre de Jesús, muéstrame cómo vivir como Tú y mostrar amor a los más necesitados.
Amén.
