
Padre, en esta hermosa velada, quisiera encomendar la vida de quienes supervisan las comunidades en diversos ámbitos, incluidos los sociales, económicos y religiosos, a ti, el encargado de gobernar cada aspecto de su vida por encima de todo. Como esto también es un servicio, ayúdalos a actuar con empatía, a ser sinceros y abiertos en todo momento, y a buscar genuinamente el bien del grupo y no solo de ellos mismos.
Padre celestial, dale al mundo gran empatía y optimismo para que no se radicalice ni se deprima ante una situación desafiante. Ayúdalos a ver que Tú eres la verdad, el camino y la vida que tenemos para vivir. Dios mío, por favor no nos abandones; siempre estamos necesitados de Ti.
Una vez más quiero agradecerte por todo lo que pasó durante el día, incluyendo los buenos y malos momentos que pasé, las cosas que no salieron según lo planeado y las cosas que me salieron bien. Todo lo que quiero hacer ahora es preparar mi cuerpo para una buena noche de sueño y así poder despertarme sintiéndome más descansado.
Dios mío, tengo fe total en Ti y sé que estás conmigo. Padre Bendito, mantente atento a mis metas y sueños. Dame un sol brillante y lleno de oportunidades para amarte y servirte, si esa es tu voluntad. En el nombre de Jesús.
Amén.
