
Padre Celestial, siempre eres bendito porque nos has tomado y nos has traído exitosamente a nuestros hogares. En vista de todo, solo quiero decirte nuevamente cuánto te aprecio y rogarte que me apoyes para seguir apreciando todo lo que haces por mí, cada pequeña cosa que permite que tu amor por mí crezca.
Gracias Señor por recibirme siempre con los brazos abiertos. Te suplico que me apoyes en mi oración para que pueda escuchar siempre tu voz en mi corazón y nunca olvidar quién soy verdaderamente y a dónde pertenezco.
Soy increíblemente afortunado de estar en su magnífica presencia esta noche. Te ofrezco todas mis angustias, todos mis cansancios y todas mis metas incumplidas para que, en tu perfecta voluntad, todo salga bien.
Dios, escucha todas mis oraciones y piensa cuidadosamente en ellas. Tengo gran confianza en que me darás descanso y repondrás mis fuerzas. En el nombre de Jesús, confío en Ti en la perspectiva de un amanecer glorioso y lleno de beneficios.
Amén.
