
Querido Padre Celestial, una vez más es de noche. A medida que el silencio exterior crece, me inclino ante ti en oración. Te estoy muy agradecido, Dios, por todo lo que tuve que vivir hoy. Por tu regalo de salud, que me permite realizar casi todas mis actividades sin estrés.
Aprecio que me rodees con tu amor una vez más; tu compañía ha persistido durante todo el día. Quiero que quites toda mala emoción que me impide descansar en paz y me impide estar cerca de Ti. Además, elimina toda la desesperación y el desánimo que impregnan mis pensamientos todo el tiempo.
Te pido por mis seres queridos, para que les proporciones la serenidad que necesitan para que no se rindan fácilmente. Que les proporciones lo que realmente necesitan para que puedan dormir tranquilos.
Gracias por mantener mi salud; me has cuidado bien durante el día; en varias ocasiones me habéis ayudado a tomar decisiones acertadas ante los desafíos; y has iluminado cada paso que he dado en este camino a veces pedregoso.
Amén.
