
Mientras el silencio llena la habitación, me inclino para pedirle a Dios perdón por mis pecados. Muchas veces ni siquiera reconozco mis propios defectos, dejo que mis emociones se apoderen de mí y no siempre pienso bien las cosas antes de actuar. Por favor permíteme prestarte más atención a ti que a mis emociones.
Señor, toma posesión de toda mi existencia. Por favor, dame la tranquilidad que necesito para poder irme a dormir y darle a mi corazón un descanso de todo el estrés que me depara la vida. Mantener el equilibrio emocional para evitar pensar demasiado y hacerme más daño. Buen Dios, te pido paciencia ya que a veces puedo ser una persona muy confusa.
Buen Dios, quiero caminar contigo siempre. Enséñame a seguir siempre lo que Tu voluntad tiene para mí, incluso cuando no siempre la entiendo, ya que Tú siempre quieres lo mejor para mí, para mi desarrollo espiritual, que mejorará mis relaciones con los demás.
Cuídame, Padre mío. Necesito fortalecerme para poder llevar a cabo todas mis metas planeadas y seguir siendo tu obediente servidor mañana. En el nombre de Jesús, por favor cuida de mi familia y amigos que también te necesitan. Tú estás a cargo de nuestra vida.
Amén.
