
Padre, quiero aprovechar esta mañana para enmendar ciertas cosas que quedaron sin hacer y, si es necesario, empezar de nuevo. Empiezo poniendo a tus pies toda mi vida, junto con las metas que quiero alcanzar hoy. Te entrego mis intenciones, mis responsabilidades y cualquier pensamiento que pueda tener bajo tu atenta mirada, pidiéndole que prestes a todo atención cuidadosa.
Llena mi vida de serenidad para que sepa cuándo dejar de actuar o hablar y que seas tú quien hable por mí. Satura mi alma con tu paz, querido Dios. Quiero ser hoy un buen servidor tuyo; enséñame a poder llevar tu palabra a aquellos que están perdidos y necesitan de ti.
Saludo este día lleno de ilusión, con ganas de saborear cada momento. Sé que no hay palabras adecuadas para expresar tu magnificencia, tu presencia en mi vida y en la vida de innumerables personas, por eso te lo ofrezco en un altar de amor y gratitud, porque eres mi eternamente bendito.
Dios, por favor cuida de mi familia para que puedan lograr todas sus metas y completar todos sus proyectos con éxito. Mantén tus ojos sobre ellos en todo momento, especialmente durante los momentos difíciles que enfrentan. Permíteles acudir a ti con cualquier pregunta que puedan tener y obtener las respuestas que necesitan.
Amén.
