
Buenos días, Señor, Rey de toda mi vida. Una vez más es de mañana y poder pasar un día más en tu compañía me produce una felicidad inmensa. Como en realidad eres ilimitado en bondad y la mejor persona que existe en el mundo en términos de amor, hoy quiero colmarte de palabras de alabanza y aprecio.
Agradezco la oportunidad de dormir en tus brazos bajo tu atenta mirada, por todas las formas en que has apoyado y atendido mis sueños. Todo esto me ha ayudado a sentirme lo suficientemente mejor como para empezar el día con fuerza y con los ojos abiertos para pensar en ti en todo lo que me rodea.
Dios mío, esta mañana te ruego que me concedas una pequeña medida de tu serenidad, esa tranquilidad misteriosa que desborda el alma y se contagia a los demás. Ayúdame a superar los desafíos que enfrento; Quiero ser una herramienta genuina de tu amor. Toma mi vida y mi corazón y llévalo contigo; dale la forma que realmente necesito para poder seguirte.
Dios, eres tan poderoso que puedes sanar el corazón de las personas y devolver la vida a quienes la habían perdido. ¡Magnificación y gloria sólo para Ti, Señor! Siempre te serán dados amor y gratitud.
Amén.
