
Amable Padre, estoy agradecido por esta fresca mañana y el invaluable regalo de la vida que me otorgaste. Abro los ojos y asimilo el esplendor de tus paisajes al pasar por mi ventana. Agradezco tus cuidados nocturnos, por estar atento a mis sueños y por darme la fuerza extra para comenzar este nuevo camino.
Estoy agradecido por la primera bendición del día, que es tener un techo sobre mi cabeza para poder dormir a salvo. Gracias por reunirnos a mi familia y a mí una vez más. Tienen un día más de vida y puedo disfrutar de su compañía, orientación y nuevos conocimientos.
Deseo glorificar tu nombre sobre todos los demás, y cuando hoy me despierto, mis labios están preparados para pronunciar cada cumplido imaginable. Oro para que todo lo que está vivo y existente te dé gracias, querido Señor, para que pueda expresar mi amor y necesidad por ti con cada latido de mi corazón.
Bendice este día porque contiene todas mis esperanzas, inquietudes y objetivos inmediatos, que te presento como ofrenda, Señor, para que los examines y determines si son o no lo mejor para mí y profundizarán mi vida espiritual.
Amén.
