
Señor Jesús, en esta noche quiero darte gracias por tu infinita bondad. Sinceramente te agradezco por satisfacer mis necesidades. Comimos una cena modesta en mi casa y no nos quedamos sin nada, ni siquiera ropa ni trabajo. Me sentí como la persona más rica del mundo, especialmente porque no me has desamparado y me haces sentir completo.
Padre, quiero apreciar mucho más todo lo que haces por mí y por las personas que me importan. Señor, muéstrame cómo dejar de lado mi resistencia a todo lo que tienes para ofrecer. Por favor dame mucha fuerza para que pase lo que pase, siempre pueda seguir adelante con mi fe, que será mayor que el problema o el dolor.
Acudo a ti arrepentido, pidiéndote perdón por mi sufrimiento interior. Por favor ten piedad de mí; Soy un pobre pecador, pero estoy dispuesto a luchar por tu puro corazón y a dejar de hacerte daño con mis descuidos porque, Señor mío, mereces mucho más de lo que podemos proporcionarte cada día.
Te entrego todas mis dudas, algunos pensamientos melancólicos, mis esperanzas, mi vida, la vida de los demás y mis manos llenas de bondad, sabiendo que todo te será añadido en el amanecer de un nuevo día. En el nombre de Jesús, mi alma descansa en Ti.
Amén.
