
Dios maravilloso, me siento contento y tengo la mente más clara, así que estoy listo para recibir el día con una gran sonrisa. Estamos agradecidos, Señor, por este maravilloso regalo de poder saludar juntos el nuevo día en tu presencia celestial.
Gracias por las pequeñas cosas de la vida que son tan importantes para mí, como el aire que respiro, la variedad de hermosos tonos del cielo, la sombra que proyectan los árboles y el calor del sol. Estos son regalos tuyos que nos otorgas todos los días, pero con frecuencia los ignoramos y los dejamos pasar.
Gracias Señor por darme la oportunidad de ver y pasar tiempo con mi familia una vez más. Son las personas más importantes de mi vida y estoy increíblemente agradecido por su existencia.
Gracias por mantenernos unidos. El amor que nos das hace que nos veamos como Tú la mayor parte del tiempo, y los lazos de sangre y de afecto fraterno nos permiten seguirnos a pesar de las disparidades que siempre existirán.
Amén.
