
Padre amado, al caer la noche y reflexionar sobre todo lo que sucedió en el día, soy consciente de los errores que he cometido y humildemente pido a tu misericordia, Señor, que me perdones por mi debilidad. No he actuado como Tú querías, he dejado que mi orgullo me venciera y he herido a otras personas con mis actitudes, he sido insensible a algunas peticiones o he perdido la paciencia en una situación difícil.
Por favor, perdóname, Dios, por haberte hecho daño. Sin Ti, ya no puedo abrazar a las personas con el mismo fervor, ya no puedo identificarme con su sufrimiento y ya no puedo darlo todo por nada. Ven, Padre Santo, y usa tu poder para sanar mi corazón.
Ten misericordia también de aquellos que no están cerca de Ti, para que puedan ser atraídos de nuevo a Tu presencia esta noche y puedan reafirmar su fe, obedecer Tus leyes y estar contentos de hacer las cosas que Te agradan, Señor.
Ya estoy listo para irme a dormir, Señor, para que cuando me despierte mañana, si así lo quieres, pueda estar aún más convencido de Tu amor y tener mi corazón sanado. En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, te ruego que cuides a todo aquel que necesita Tu sueño, Señor.
Amén.
