
Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpiday da luz a los ojos. (Salmo 18)
Señor Jesús, Hoy quiero escuchar tu voz y seguir tus enseñanzas, tus mandatos, tu ley. Quiero conocer tu vida, tus palabras y tus gestos de verdadero amor, ese amor puro y real que sólo tú sabes dar.
Padre, enséñame a vivir como tu discípulo y a seguir tus pasos. Abre mi corazón, mis oídos y mi inteligencia, para que pueda recibir tu mensaje y cambiar mi vida. Quiero escuchar tu voz para vivir cada día más cerca de Tí.
Señor, sé la luz que guía mi camino para que no me pierda entre tanta penumbra y desolación. Te lo pido de corazón.
Amén.
