
Esta noche, Señor, te doy gracias por tu amor inquebrantable, por estar siempre a mi lado, por enseñarme a actuar con la máxima caridad, por permitirme la libertad de elegir sabiamente, por enseñarme a amar y por darme el poder de actuar con tranquilidad de espíritu.
Gracias, Dios de mi vida, por tu amor inquebrantable, por guiarnos por el camino de la vida auténtica, por brindar una excelente atención a mi familia y seres queridos, por apoyarlos en sus pruebas, por brindarles consuelo cuando no fueron tan afortunados y por encender la llama de la tenacidad.
Antes de entregarme en silencio al descanso, me arrodillo humilde y avergonzado ante Ti para pedirte perdón por el error que cometí hoy: desestimé Tus instrucciones y permití que mi falta de paciencia se apoderara de mí. Padre amado, por favor sana y libera mi corazón para que pueda volverme hacia Ti y mejorar.
Padre de fe, eterno, te ruego que me des un día lleno de beneficios y maravillosas oportunidades para seguir amándote y sirviéndote con agradecimiento. Dame este regalo inestimable de la vida, si eso es lo que deseas. Por el amor de Cristo Jesús, ahora me entrego para ser regenerado en cuerpo y espíritu en Tus santos brazos.
Amén.
