
Alabado sea Dios, tengo una palabra que me viene a la mente cuando abro los ojos en este nuevo día que me has dado: ¡gracias! Te agradezco, Señor, por concederme la felicidad de un nuevo día compartido con mi familia porque sé que Tú estás guiando nuestros pasos.
No quiero dejar pasar esta oportunidad para expresar mi sincero agradecimiento por el don de la vida en este día. Por todos los dones que me otorgas y por Tu inmensa misericordia que se desborda en mi vida y en la vida de todos los que amo. Te agradezco por mi casa, mi comida en la mesa y mi conocimiento de Tu Divinidad.
En este nuevo día quiero entregarte mi vida y la vida de cada uno de mis seres queridos. Señor mío, creo en ti y en lo que has prometido. Sé que Tú mismo caminas delante de mí, porque como dice tu Palabra, nunca me dejarás ni me desampararás, porque eres un Padre bueno y misericordioso, que cuida de todos sus hijos.
Quiero poner mi día en tus manos, porque sólo tú conoces el anhelo de mi corazón. Por favor, te pido que tomes mis pensamientos, mis sentimientos y mis acciones para que sean conformes a tu voluntad. Ayúdame a seguir adelante y dame discernimiento y sabiduría para poder hacer las cosas bien.
Amén.
