
Vengo ante Ti esta noche, Señor, para darte gracias por otro día que llega a su fin, mientras el cielo se oscurece y las estrellas se vuelven más hermosas. Agradezco cada instante de vida porque sentí Tu presencia cálida y amorosa dirigiéndome a lo largo del día, iluminando mis pensamientos y guiándome por el camino correcto mientras me liberaba del mal y la tentación.
Querido Dios, humildemente te pido perdón por mis transgresiones en este día. Te pido perdón por mi falta de discernimiento, mi incapacidad para responder adecuadamente, mi incapacidad para ayudar a los necesitados y mi incapacidad para reconocer a mi prójimo en quien me hizo daño. Dios, perdóname.
Perdóname por mi falta de amor y tenacidad, si no soy capaz de mantenerme firme en mis convicciones. Perdóname por suponer que puedo manejar las cosas por mí mismo, con mis propias fuerzas, y por dejarme vencer fácilmente por las circunstancias de la vida. Perdóname, Padre de misericordia.
Pero a pesar de todo lo que he hecho mal, agradezco la salud, la unión y el amor de mi familia. Señor, sé tú quien cuide de sus trabajos, guarde sus vidas y los mantenga a salvo. Llena de alegría sus corazones, quita todas las emociones negativas que no provienen de Ti y aligera sus cargas.
Amén.
