
Padre, quita de mi mente el pesimismo y los pensamientos negativos para que no tengan cabida en mi corazón ni en mi casa. Confío en que Tú, Señor mi Dios, me sostienes con Tu diestra triunfante, así que aparta de mí todo sentimiento de pena y desolación. Tú eres mi única esperanza, mi verdadera motivación y la razón por la que estoy de pie.
Señor, ayúdame a darme cuenta de que Tu tiempo es perfecto. Dios incomparable, concédeme la paciencia que necesito para esperar a que Tu voluntad se cumpla todos los días de mi vida. No hay misericordia más grande que la Tuya, mi Señor, por eso sé que me escuchas y prestas atención a mis oraciones.
Padre bondadoso, acepta también todas mis penas, incertidumbres y problemas. Dios, yo solo no puedo. Quiero que tomes el mando de mis preocupaciones, Dios mío, pues sé que necesito de tu ayuda porque tengo asuntos pendientes que Tú ya conoces bien. Contigo a mi lado, nada ni nadie podrá oponérmelo.
Gloria Señor, quédate conmigo, acompáñame a donde quiera que vaya y guíame con seguridad entre todos mis destinos. Al concluir el día, espero levantar mis manos al cielo y decirte desde lo más profundo de mi corazón que he cumplido satisfactoriamente con todas mis tareas del día.
Amén.
