
Padre de misericordia, te agradezco tu infinita bondad y perdón. Confío en que Tú te encargarás de todo, Señor, para que pueda dormir tranquilo. Tengo fe en que Tú eres el Señor de señores y el Rey de reyes. Mientras me sujetes fuerte de la mano, siempre podré caminar seguro.
Señor, te pido que me regales un nuevo día con muchas oportunidades para mejorar. Bendice cada paso que dé y acompáñame en todo lugar y en todo momento.
Señor, te pido perdón por las faltas y transgresiones que haya cometido, por las decisiones que no tomé y por las veces que me sentí independiente y me olvidé de Ti. Te pido perdón, Padre maravilloso, pero a veces mi ego me domina y me quejo de lo mucho que me provees. Mi orgullo se hizo más grande que mi tolerancia. Por favor, perdóname por olvidar que dependo de Ti para mi supervivencia, Señor.
Tú eres el único que me conoce de verdad; estás al tanto de mi ser interior y de los desafíos que enfrento. Por eso, te entrego mis penas, angustias y sufrimientos para que Tú te encargues de aliviarlos.
Amén.
