
Padre Celestial, permítenos dormir esta noche y que seas Tú el objeto de nuestros sueños. Cuídanos y déjanos dormir bajo Tu cuidado. Cubre mi casa entera y a todos sus ocupantes para que estemos a salvo de cualquier peligro, catástrofe o percance. Señor mío, concédenos calma y tranquilidad y permítenos confiar en que Tú proveerás para nuestras necesidades.
Mi querido Dios, si es Tu voluntad, concédenos la felicidad de un nuevo día, con nuestros sueños confiados a Tu cuidado benévolo y nuestra fe inquebrantable. Me entrego porque sé que Tú me amas, que eres muy misericordioso y que Tu bondad no conoce límites.
Señor Santo y eterno, Tú eres la fuente de mi felicidad y la fuerza de mi corazón. Vienes a darme esperanza cuando no la tengo y conviertes cada contratiempo en una oportunidad para alcanzar mis objetivos. Esta noche, dame la fuerza para levantarme y, una vez que esté de pie, seguir adelante, siempre de la mano de Ti, mi Dios, en lugar de dejar que la desilusión y la tristeza gobiernen mi vida.
Gracias, Señor, por regalarme este día, que ya está llegando a su fin. Te agradezco que hayas cuidado de mí y de mis seres queridos. Permíteme dormir tranquilo y a gusto, y que mañana sea un nuevo comienzo lleno de bendiciones.
Amén.
