
Me arrodillo ante ti, Dios de amor, para expresarte mi gratitud por regalarme este nuevo día. Creo firmemente que estás conmigo y que no me abandonarás por el resto del día. Agradezco la nueva perspectiva y voy a comenzar el día con alegría y esperanza a pesar de los desafíos que puedan surgir.
Padre celestial, Señor de señores y Rey de reyes, solo puedo darte alabanzas y bendiciones de mi boca. Aunque no sea merecedor de tu gracia, me ofreces todas tus bendiciones.
Señor, dame la felicidad de tener un día muy productivo con el propósito que tienes para mí. Haz que disfrute cada minuto que tienes planeado para que pueda disfrutar de mi familia y amigos. Dame el gusto de aprovechar cada oportunidad y aprender algo de ella.
Dios de amor, úsame para tu propósito. Te pido que mis palabras sean la semilla que planto en el corazón de mi prójimo y en el corazón de aquellos que están lejos de Ti y necesitan encontrar el camino de regreso a tu casa.
Amén.
