
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. (Salmo 22)
Padre amado, Hoy vengo ante ti para agradecer tu infinita bondad, por regalarme la vida, talentos y virtudes y porque día tras día llenas mi vida de grandes bendiciones.
Gracias Señor por protegerme, por mis seres queridos, por mis amigos, mis vecinos, mis compañeros de trabajo, por todas las cosas maravillosas que llegan a mi vida, gracias a Ti porque Tú todo lo puedes, gracias por despojar de la desesperanza y las tristezas, sanándome desde lo más profundo de mi alma.
Amado Dios, te doy las gracias por este día y te agradezco a cada instante porque eres un Dios lleno de amor, gracia, e infinita bondad. Te imploro que me mantengas siempre seguro, alejado de todo peligro y de todo mal, protegido de los enemigos y de las tentaciones de ahora para siempre.
Amén.
Únete a nuestro canal de Youtube
