Señor Jesucristo, Dios Todopoderoso y Padre de infinita misericordia, acudo ante tu presencia en este momento de profunda prueba, sintiendo que mis fuerzas flaquean y que las olas de esta gran dificultad sobrepasan mi capacidad humana para salir adelante. Reconozco mi fragilidad y mi absoluta necesidad de ti; por eso, deposito en tus manos traspasadas por amor este peso que acongoja mi alma, la incertidumbre que perturba mi paz y el temor que busca apagar mi esperanza. Te pido humilde y confiadamente que envíes sobre mí la gracia del Espíritu Santo, para que me conceda la fortaleza de los mártires, la paciencia en el sufrimiento y la claridad de discernimiento para actuar según tu Santa Voluntad y no según mis propios impulsos.
Padre Celestial, así como en la Cruz tu Hijo amado transformó el dolor supremo en victoria eterna, te suplico que conviertas esta adversidad en un camino de purificación, crecimiento espiritual y testimonio de tu poder vivificante en mi vida. Que la Santísima Virgen María, que se mantuvo firme al pie de la Cruz con fe inquebrantable, sea mi intercesora y refugio, enseñándome a confiar en tu providencia aun cuando el camino sea oscuro y las soluciones parezcan lejanas. No te pido solo que retires este cáliz si es para mi bien, sino que me des el valor, la fe y la constancia para llevar esta cruz cada día sin desesperar, sabiendo que tú caminas a mi lado y que nada puede separarme de tu amor supremo. Amén.
Oración ante una gran dificultad

